El Congreso de la Nación comenzó formalmente su periodo de receso invernal dejando un panorama de parálisis legislativa y acumulación de proyectos de gran impacto económico y social. A pesar de los intentos del oficialismo por acelerar el tratamiento de iniciativas estructurales antes de la pausa de julio, la falta de consensos políticos y la paridad de fuerzas en ambas cámaras congelaron el debate de reformas urgentes.
Entre los principales proyectos pendientes que quedaron bajo llave en las comisiones se destacan la reforma del marco tributario laboral, la ley de modernización de infraestructura y el nuevo régimen de financiamiento para pequeñas y medianas empresas. Fuentes parlamentarias confirmaron que las negociaciones se reanudarán recién en agosto, aunque el clima preelectoral que empieza a asomar en el horizonte amenaza con polarizar aún más las posturas y dilatar los acuerdos.
La inactividad de las próximas dos semanas acentúa la preocupación de distintas cámaras empresariales y sectores civiles, quienes venían reclamando herramientas legales para contener la volatilidad del mercado. Con el receso en marcha, el Poder Ejecutivo evalúa la posibilidad de emitir decretos de necesidad y urgencia para destrabar partidas presupuestarias críticas, mientras la oposición advierte que judicializará cualquier medida que intente esquivar la vía institucional del Palacio Legislativo.
